15/06/2020

Segundo

No puedo ver ninguno de esos ensueños ahora que estoy en la cornisa, llorando por el frió hasta que la llama se vuelve gigante, no hay honda que deje tuerto a ningún gigante, y me atraganto, toda la imagen se viene abajo, una garra letal con ganas de terminarlo todo, me tiene esperando, gira el tambor, rompo vidrios en mis sueños, lloro sentado con un fierro en la mano, un aliento para el recuerdo, perdón. Lo siento, ya me voy.